martes, 11 de septiembre de 2018

El final es tuyo



Yo lo que quiero es que no quieras,
que elijas quedarte con lo que no puede ser,
con la enredadera en el estómago
con la sorpresa de este incendio.
Yo lo que quiero es la extinción del lado oscuro de tu cama.
Los gemidos contenidos, la nevera del sexo, la abstinencia firmada.
Que te falte y que te te duelan los conductos, y tiemblen tus manos
y las fundas nórdicas.
Yo lo que quiero es que no quieras,
que camines por las baldosas amarillas del tejado.
Con las llama en las pupilas.
Y en mi defensa, sabes que es tiempo ganado.
Yo lo que quiero es que no puedas oírme decírtelo,
gritártelo, imaginarlo en el mapa del móvil.
Mover la sinrazón un poco cada día,
hasta que digas que no.
Y que muera, y lo enterremos.
Y tú me contestas
 para que vuelva a surgir.


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