martes, 16 de octubre de 2018

Más lejos...


Ellos consiguen que la vida se desprenda como un torrente por la espina dorsal. He intentado pararlo. He querido ser la yegua, el trineo, la locomotora, la carta para salir de la cárcel. 
Solo para olvidar la cicatriz, el silencio, la madrugada del lunes, la falta de libertad. Solo para esconderla. Esconder la solución a esta guerra civil de aldea.
He cantado. Junto al Ribera de Duero y la ropa tendida en la cocina.
Y he cambiado las claves del sol y el diagrama del cuarto sin ascensor. 
No saldré a buscarte.
Las respuestas tienen forma de mujer y están rotas. Y vuelan mucho más alto. Más lejos.
La voz de la queja con dos oídos sordos. Hastiados de ti. Atemorizados del ruido de las pausas.
Del dolor de la necesidad.
De este capcioso final de los comienzos.

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