Lunes a las diez y resulta que encuentro el momento de escribir. Es raro ya que a esta hora suele picarme el gusano del escaqueo. Quizá es por el Wassup que he recibido de María a las ocho de la mañana (menuda gente curranta) haciéndome saber que la web de BajoB, su nuevo proyecto, es un éxito y funciona.
María ha sido maquilladora conmigo en DECASA y fue la responsable del espectacular estilismo de mi madre y mi suegra el día de mi boda. María es única. Le ha echado un par y se ha montado un empresón con mucho trabajo y pocos apoyos. Como cada pequeño empresario de este país, se juega el pan de su hija y toda la ilusión. Suerte Mery. Su Bajob.com.
Termino el café y voy a vestirme. El verano me ha dejado un par de kilos y el primer día que Madrid te pide un vaquero, no me sientan como me gustaría. Mierda. Tampoco ha llegado la revista AD. Parece ser que los suscriptores leemos la revista más tarde que los que compran en el kiosko. A veces nada parece tener sentido. Sigo a lo mío, con mis lecturas infinitas entre bloggers de interiorismo y de series. Cambiando el registro en función de lo que me inspira, y paso de Westwing (no la serie, sino la revista) a Copper, la nueva serie de BBC américa que me ha enganchado el domingo.
No hay nada mejor que esos domingos, piloto y cuatro capítulos de un buen descubrimiento. Tendré que comprar una bici estática para mover el culo cuando tengo sesión continua de series. Quizá así me valgan los pantalones. Y a Madrid llegó el otoño y la lluvia y me regó los dos geranios que sobrevivieron al mes de agosto y mis vacaciones para el olvido. No hay nada mejor que el olor a asfalto mojado del centro de Madrid. Y las botas camperas.
Me comunican que este mes también acabamos en números rojos al mismo tiempo que la radio cuenta que subirá la luz en 2013 un 8%. Y yo que pensaba en el Mercado de las Ranas de este fin de semana y en sacar 100 eurillos para seguir engordando mi casa. Pasear entre almonedas y llevarme quizá la estantería para el baño pequeño o una lampara para el comedor. Parece ser que la económica es una dieta que si me funciona.
Por otro lado, satisfacciones laborales, como el pasar el jueves localizando el próximo hotel 5 estrellas para el programa de Hoteles para Mimarte. Un paraíso salmantino de uvas e historia. El hotel, María, su tocador, el artículo que publica Rocío en el blog de la escuela, y pequeños momentos que hacen del lunes con dos kilos de más, un lunes menos y mejor.