Las voces no deben ser medidas por lo bonitas que sean. Sino sólamente si cuentan la verdad DYLAN
miércoles, 4 de febrero de 2015
Otras 15 razones para salir a escena
Que la vida va en serio decía Gil, y es ese poema el que siempre quise haber escrito. Las dimensiones del teatro que vas aprendiendo, la huella que quise dejar. Envejecer, y la vida, son el argumento y la vida a su vez, te venda los ojos. Te imposibilita el fenómeno. Te placa.
Hay horas de insomnio pero envejecer, y vivir, también te endurece, te forja el carácter, abuelas dixit.
Y aprendes, que coño, que estamos vivos, que es sólo esto, que vivir es caminar dejes o no la huella que soñabas, que amas y lloras y bebes y decepcionas y sorprendes, y descubres y te dejas descubrir.
Que vivir es sorprenderte de no sorprenderte los lunes y otros lunes soñar. Que vivir es conocerse y respetar en lo que te has convertido. Que la obra está por construir, y que es saliendo a escena, rías o llores, como usaras ese pequeño cerebro que algunos llaman alma o corazón, para llevarte la vida al hoyo.
Otras 15 razones para recordarlo, pueden ser
1. Quererse. Que todo acaba y empieza en la práctica con uno mismo
2. El año nuevo. Es casi mágico a lo horóscopo de Esperanza Gracia, que una noche al año, todos queramos ser mejores personas. Me requete-encanta. ¡Y dura toda la semana!
3. El papel pintado. Llevo días soñando en el momento en que lo vea puesto en casa, con sus verde palmera-chiringo de Waikiki, pero cualquier papel mejora cualquier vida. Lo creo firmemente.
4. Los mensajes de amor entre en las redes sociales. Es como salir al balcón a gritar "te quiero" hace 100 años. No tienen el pastel de las parejas que se comunican amor eterno ante nuestros ojos y pueden llegar en el momento más oportuno" Mi amiga @Ecastillejo80 es especialmente buena en hacerme feliz.
5. Las menciones de mi amigo Enrique en Instagram en frases pseudo-quierete pero con un toque de j o d e t e. @urbanmad forever y nuestra películas en horario infantil.
6. La escayola. En techos y molduras, en pasillos y salones. Ese era el elemento que hacía de las casas ajenas, un palacete. Hasta que las descubrí, pensaba que era el dinero....¡Y son baratísimas!
7. Música. Conciertos. Do Re Mi. Música hasta durmiendo.
8. EL Bikram yoga. Nunca tanto calor fue tan placentero. Nunca menos uno.
9. Los talleres de enmarcación. Cuando te gastas más en el marco que en la obra, comprendes que la belleza está en el ojo del que mira.
10. Las camisas vaqueras de hombres de los 80. Las sutiles diferencias que solo vemos Cristina Cela de Miss Vintage y yo entre cientos y cientos de ellas.
11. Subrayar los libros. El sutil recordatorio de la olvidada manera de decirte a ti mismo "esto tengo que aprendérmelo, esto tengo que recordarlo, si le pongo debajo un boli azul, se guarda en en la memoria" Algunos creen que jode los libros, yo creo que les deja el recuerdo de su paso por el mundo.
12. El botón de Compra Ya en un click de Amazon. Un arma del diablo.
13. La alarma ausente del sábado, Bendita.
14. Las zapatillas deportivas como objeto de culto y de feminidad.
15. Vivaldi en Jaroussky y la inmensidad. En metro o en cama, son infinitos.
Philippe Jaroussky – Vivaldi: Giustino, RV 717: "Vedro con mio diletto" (Anastasio)
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