Las voces no deben ser medidas por lo bonitas que sean. Sino sólamente si cuentan la verdad DYLAN

viernes, 18 de enero de 2013

One big lie


Qué desconfort.
La noticia del día no sabe si ser el dopaje de Armstrong o los millones de Bárcenas, andan así las encuestas. El día sigue adelante y Madrid se manifiesta en Génova esta vez. Improvisados, por hartazgo, han llegado hasta allí para pedir la dimisiones en el PP, que a estas alturas, lo mismo nos da mientras se joda alguno.

Crucifican al ciclista que le dice a la más grande que "lo hizo por arrogancia", como si eso fuera noticioso a estas alturas. Arrogantes políticos desde la mañana, que además de robar, o dejar que nos roben, o pedir que nos roben, o consentir que nos roben, te miran y te mienten, desde su arrogante púlpito, y donde dije digo digo diego y no recuerdan a ese señor. Un señor que les trajo dinero fresco y les sumó los 30 euros por voto de cada votante naif que tuvo la santa fe democrática de creer que con ellos sería diferente.

¡Ultima hora! 21:53. Reza el país que "La Seguridad Social tiene un déficit récord". Y nadie tiene un duro, cierran las urgencias rurales y el euro por receta es anticonstitucional. Que ya nadie sabe nada y es peor el remedio. Ricino político diario, envenenado y deprimente, de manos de ladrones de guante blanco que desconectan los viernes de la triste ruina y rutina en áticos de 770.000 euros. Ajo y agua para el resto y en silencio, que una vez habituados a tanta manifa, como si os vais de cañas. Cañas que en Madrid y en terraza, ahora pueden disfrutarse hasta las 23 hora zulú, que me cuenta el mesero que Botella ha cambiado la ley y ahora a las once en casa. Que ya ni toros ni fútbol ni el alterne está bien visto.

La gran mentira de una gran familia mafiosa que no respira entre sus gentes y está perdida. Decía Adriansens que hubo una vez una Estambul de alcantarillas desbordadas por su propia mierda y que así estamos. Una mierda que nos asfixia que nos asquea, pero que nos obligan a seguir digiriendo. Una mierda que tragamos sin trabajo, sin suficientes profesores de educación pública, sin médicos motivados,  sin bancos legales, sin préstamos al pequeño empresario, sin I+D+I, y sin ayudas al parado, entre tasas de basura pero con las aceras plagadas de excrementos. Pero la peste viene de los despachos.

Porque no hay una sola noche que me acueste con la esperanza de que el ciudadano puede cambiarlo y me levante con la certeza de que estas bacterias diputadas, consejeras y concejalas, pueden y van a destrozarnos el espíritu y el plato de cuchara.

22:21. EL hombre del tiempo nos ilustra con el mapa de la ciclogénesis explosiva. Mañana no pinta mejor, si no se van. Y no se van.





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